domingo, 16 de septiembre de 2012

Cómic, novela negra y cultura francesa

- Joann Sfar y Emmanuel Guibert: La Hija del Profesor
- Jacques Tardi: Juegos para Morir
- Sergio Colomino y Jordi Palomé: Sherlock Holmes y la Conspiración de Barcelona

La Hija del Profesor ha sido a lo mejor un pasatiempo de Sfar y Guibert, pero qué fina, bien resuelta y bien dibujada está la historia de la hija del egiptólogo que se enamora de una momia; y Tardi, ¡Tardi puede hacer lo que quiera! Porque demuestra que no depende de las novelas de Leo Mallet, que puede hacer maravillas con material propio o ajeno, porque podría estar dirigiendo películas, adaptando guiones o ganando mucho dinero haciendo fine arts y pintando cuadros de encargo. Porque se documenta o porque lo tiene todo en la cabeza, porque ves al tendero con su mandil azul y te viene el olor del ultramarinos, porque cuando los gambas se meten en el vertedero a buscar su tesoro tienes cuidado de no pincharte o arañarte tú con algo, que está todo lleno de cosas oxidadas que hacen rasguños que parece que se han metido en tu habitación.

Pero hay veces que lees algo que está muy bien hecho y te lo joden, te lo jode tu maldito coco que se pone a comparar y no deja de  pensar en el tiempo que has perdido leyendo panfletos que van de la mediocridad a la basura. Porque a ver, ¿para qué me pongo yo con Chaykin, Chandler o Houellebecq, si sé desde las primeras páginas que voy a abominar? Sí, es lo que estáis pensando, es para ir de empollón gafotas acusica y poder afirmar que esos autores son una puta mierda, para escribir reseñas cagándome en ellos, para soltar mis Juicios Sentenciosos de Intelectualillo Pretencioso delante de los colegas y demostrar que sentido común no, pero que criterio tengo mucho. O por lo menos que es un criterio sólido y definido, que todavía está por ver que sea coherente o tenga algún valor.

Pero resumo: Sherlock Holmes y La Conspiración de Barcelona es un cómic malo, tanto a nivel narrativo como de dibujo, y también en cuanto al mensaje que trata de transmitir, qué apestoso es un socialdemócrata posibilista reformista que ha sido anarquista o es anarcófilo, uno que condena la lucha armada como desviación bolchevique y nos propone que pongamos la otra mejilla y el culo porque nuestros ideales no pueden prevalecer sobre la maldad intrínseca que subyace al asesinato. Ácratas paracristianos barojianos, antirevolucionarios y moralistas, rebeldes en su cabeza y en el salón y sumisos al poder (y sobre todo, al capital) en la fábrica y en la calle, no, gracias.

Por otro lado, la mayor parte de los autores consagrados de novela negra (con Chandler y Spillane a la cabeza), son unos memos sin chispa ni sabiduría ni curiosidad, y Tardi y Sfar son dios, y no entiendo aún muy bien cómo funciona esto de la novela negra, porque se mide a todos los autores por el mismo rasero, es lo mismo Hammett que Chandler vengayá, y pasa lo mismo con los franceses y la francofilia: cómo es que van de la indigencia intelectual y ética absolutas (Houellebecq, Bernard-Henri Lévy y el más afrancesadamente tonto de todos, Kundera) a la genialidad definitiva céliniana; cómo es posible que si todos los citados rezuman tantos ingredientes genuinamente franceses, pedantería-suficiencia-erudición-sobriedad-refinamiento, cómo es posible que unos resulten acojonantemente reveladores y otros sean unos cínicos, mentirosos y burdos mistificadores de la realidad. Cómo es que si la cultura francesa sabe tanto, porque SABE, tolera a esos payasos carcinógenos. ¡Quimioterapia para la cultura francesa! ¡Tardi y Sfar en todas las escuelas de Europa! ¡Y Franquin, Émile Bravo, Frank Le Gall y Peyo también!

sábado, 15 de septiembre de 2012

Cormac McCarthy: Meridiano de Sangre


Echas en el puchero un codillo de Faulkner, un chorretón de esencia estilística de Kerouac (tm), y lo sazonas con existencialismo más francés-inglés (Camus, Sillitoe) que germano-escandinavo (Hesse, Hamsun). Si no le pones sal y no lo desbastas te sale un Cormac McCarthy en Meridiano de Sangre, si lo sazonas bien y resumes bien la salsa te queda un La Carretera.

Quinientas páginas son muchas páginas para contar la misma historia (en eso se parece a Ballard, aunque McCarthy es muchísimo más inteligente), pero entre tanta reiteración e ida de olla asoman pasajes cojonudos.

domingo, 2 de septiembre de 2012

J.G. Ballard: Fiebre de Guerra


Recopilación del peor Ballard, el que escribe relatos cortos muy apegados a la realidad, con Reagan o Thatcher de protagonistas, o El Líbano de escenario. Ballard era mal escritor tanto en términos estilísticos como narrativos, pero mantenía cierto interés por su capacidad para producir relatos fantásticos (*no* de ciencia ficción) más o menos originales. Siempre contaba lo mismo y en el mismo tono distópico y épico-pesimista; pero las sucesivas vueltas de tuerca (el planeta se desertiza-el planeta se inunda-el planeta se congela) llegaban a tener la gracia demente, repetitiva y machacona de una canción de postrock, algo de Tortoise o Stereolab. Pienso Ballard y suena en mi cabeza un "il n'y a rien de" febriculoso.

En Fiebre de Guerra, renunciando en la mayor parte de los cuentos a su único activo (la fantasía posapocalíptica), recuerda desgraciadamente a uno de mis cocos, Vázquez Figueroa. Su desarrollo torpe, su simplismo, su ñoñería y su tremendismo producen una mezcla de asco y vergüenza, y también pavor por ver publicado semejante engendro.

Stereolab en la BBC, "Anamorphose":


viernes, 31 de agosto de 2012

Philip K. Dick: Ubik

PKD era un mal escritor: narrativamente resultaba farragoso y confuso, sus argumentos se sostenían malamente con pinzas, y sus diálogos eran de obra de teatro dirigida por un cura neocatecumenal en un centro penitenciario. Es cierto que las malísimas traducciones que sufrió pueden colaborar con la primera crítica, pero para el resto no necesitó la ayuda de editores cutres. PKD no escribía novelas, porque ni dominaba ni le interesaba dominar el medio. Lo único que quería era airear las paranoias que le obsesionaban, y por eso desgranaba sus historias como el que cuenta atropelladamente el argumento de una película: los actos y las conversaciones de los protagonistas dan muchas veces vergüenza, y sus personajes son tan planos, intercambiables y absurdos que me da por preguntarme si lo que hacía Dick no era existencialismo dadaísta. Pero como Kafka le queda muy lejos, en inteligencia, genialidad o recursos, no le voy a conceder el beneficio de la duda.

domingo, 19 de agosto de 2012

Howard Chaykin: Shadow, Blood and Judgement

Algunas de las viñetas más horribles jamás dibujadas, y un guión rutinario que Chaykin se esfuerza en retorcer con flashbacks y "rupturas corales", una página para un personaje, la siguiente para otro, la tercera para zutano y ninguno de sus historias es interesante, todo eso para disimular un relato malo de solemnidad.

Ahora, que no sé qué es peor, si el guión, o esos dibujos de caras permanentemente crispadas y muy mal hechas, o esos escorzos imposibles de tías pretendidamente buenorras, o las escenas de acción que se suceden incomprensibles porque no sabes quién es el bueno y quién el malo porque los dibuja a todos igual, no se entiende qué pasa, quién es hombre y quién mujer, quién joven y quién viejo, quién dispara y quién muere, o esos personajes anfetamínicos cuyos caracteres tampoco se distinguen entre sí, me dicen que el bueno es Allard pero luego toma el nombre del malo que es Cranston y los dos se llaman Cranston pero da igual porque son iguales, es igual ya no el dibujo del personaje sino el carácter del personaje que es lamentable. Lamentable es todo en The Shadow de Chaykin, lamentable es que alguien llame cómic a esto, que es una sucesión de paridas a todos los niveles, estéticos y narrativos. Chaykin hace bueno a cualquiera, terminas apreciando las Lornas rubias y las Lornas morenas que son siempre la misma pero por lo menos están bien proporcionadas y dibujadas, incluso añoro las continuaciones de Van Hamme de Blake y Mortimer que en un alarde de innovación y fantasía tienen que pelear contra rusos comunistas acantonados en la Antártida protegidos por gorilas asesinos; porque Chaykin tiene a un malo en silla de ruedas que da ganas de saltar por la ventana desde la primera viñeta en que aparece, porque ya sabes todo el recorrido que va a tener el personaje, porque imaginas qué es lo que va a suceder en las siguientes veinte páginas y aciertas.

domingo, 5 de agosto de 2012

Bret Easton Ellis: Menos que Cero


Menos que Cero es mucho mejor que American Psycho, pero también dicen que es lo mejor de Easton Ellis. Todavía no me queda claro si este señor es un posmo sociópata o un moralista extremo buscando epatar, pero me da igual porque me interesan lo mismo unos que otros. Lo que sí sé es que dentro del género de relatos de jóvenes-(auto)destructivos-sin-valores no es mucho mejor que Mañas, o que Loriga, y que está por debajo del Escupiré sobre Vuestra Tumba de Vian: no es que el francés fuera mi escritor favorito, es que como mínimo no insultaba tan ostensiblemente al lector.

De todas formas, a Menos que Cero hay que reconocerle cierta originalidad (por mucho que beba de Salinger, al que supera; es que le mea), la juventud con que Ellis la escribió (y aquí la comparación se puede establecer con Otras Voces, Otros Ámbitos que Capote pergeñó con una edad similar, y con un espíritu parecido, y no sé con cuál me quedo), el efecto de desestructuración que consigue y su relativa versatilidad estilística. Lo mejor, los contrastes entre el relato principal y los recuerdos del protagonista; lo peor, el efectismo que persigue todo el rato, tan impostado.

John Osborne: Look Back in Anger

Curiosa pieza teatral a la que se le puede sacar muchísima punta, pese a que a primera vista podría parecer que no ha envejecido bien, porque narra una historia ambientada en una época (la del consenso de posguerra británico) y con unos personajes (apegados a esa época, inseparables de la misma) obsoletos e intrascendentes incluso para historiadores frustrados y topillos gafapasta de biblioteca. Todos los papeles tienen miga y son consistentes, y se interrelacionan en una trama sobria y consecuente, dirigidos con maestría e inteligencia por Osborne. Sorpresa.

miércoles, 25 de julio de 2012

Pío Baroja: Las Inquietudes de Shanti Andía

Qué facilidad para contar historias y para contarlas bien; qué actual y fresca para ser una novela escrita en 1911, y encima una novela que añora el siglo XIX. Hay un adjetivo que es muy de crítico de cine, crepuscular, un crítico de cine diría que es una historia de piratas crepuscular, pero además del componente nostálgico hay una construcción en torno a un personaje, Luis Aguirre, cuya vida es narrada desde varios puntos de vista, el de su sobrino Shanti Andía y el de los marinos que le conocieron cuando era joven. Todo se pega como en un rompecabezas, es lógico y encaja, y no hay trucos ni explosiones ni artificios ni nada espectacular porque no hace falta.

lunes, 9 de julio de 2012

Douglas Adams: El Restaurante del Fin del Mundo

Pensaba que no me iba a gustar tanto como La Guía, pero Douglas Adams fue capaz de mantener un nivel narrativo digno a pesar de la irregularidad del relato -menudo bajón da la visita de Zaphod al Vórtice-de-su-puta-madre.

Lo más interesante vuelve a ser el trasfondo filosófico de la historia, las consideraciones acerca de la necesidad de crear nuevos tiempos verbales en el momento en que se puede viajar en el tiempo, y el sentido del humor cínico à la Vonnegut, pesimista y a la vez optimista con respecto al futuro de la raza humana. Parodiando el género entero de la ciencia ficción, Adams, Lem o Vonnegut eran capaces de resultar mil veces más reveladores, sugerentes y visionarios que los especialistas serios, por mucha formación científica que tuvieran (Clarke, Asimov) o por mucho que se les fuera la pinza (Dick).

miércoles, 4 de julio de 2012

Pío Baroja: La Lucha por la Vida

'Aurora Roja' es un fetiche para muchos anarquistas, pero mira que es mala la tercera parte de la trilogía, que estropea la historia, que retuerce el argumento, que le quita naturalidad y frescura al desarrollo de la historia, y que no reúne más que un montón de idioteces en formato panfleto, paridas de paleo-ácratas y de anarcocapitalistas mezcladas con propaganda antimarxista, un vehículo ad-hoc para contar sus mierdas al más puro estilo randiano. ¿Qué necesidad había, Pío Baroja, por qué?

Mejor quedarse sólo con 'La busca' y 'Mala hierba', aunque da la sensación, a ratos, de que Baroja está fuera de su elemento cuando se mete a contar las historietas de los randas de Embajadores.

Karel Capek: La Guerra de las Salamandras

Muy curioso relato que mezcla las aventuras à-la-Verne con la ciencia ficción y el género de las distopías. 'La guerra de las salamandras' es una novela inteligente, trenzada sobre una amplia variedad de registros, bien construida dentro de la relativa complejidad de la que parte, y, ante todo, situada muy por delante de su época en varios sentidos; sobre todo, en su interpretación de la realidad, en la lectura de la deformación que propone de la misma, y en sus previsiones socio-político-económicas. Thumbs up!

miércoles, 27 de junio de 2012

Isaac Asimov: El Hombre del Bicentenario


Cansino, mediocre y a ratos mierdero. Philip K. por lo menos estaba loco, Asimov es taaaaaan convencional que arráncame la vida antes de seguir leyendo. Lo único que tiene gracia de todo lo que leí escrito por él son los cuentos para chavales de Lucky Starr, el resto induce a la depresión, al hastío, al suicidio. Es como la cara que se les queda a los yonquis después de meterse un chute cuando se les ha pasado el subidón, los relatos cortos de Asimov son el vacío, la desolación y el muermo existencial.

Ah, Asimov era además patriarcal hasta el absurdo, yankicéntrico, obtuso, cuadriculado, cero visionario, cero inteligente, cero agudo, para nada inteligente, ya lo he dicho *pero más*, era casi más tontodelculo que Ballard aunque (su negro) escribía bastante mejor que el de Ballard (y que Philip K.).

sábado, 23 de junio de 2012

Raymond Chandler: El largo adiós


Suficiente y pagado de sí mismo, así es como afronta Chandler este relato. Y no, no me confundo, esos adjetivos no son para Marlowe, sino para un autor que se mimetiza con su personaje. Sobran explicaciones, explicitud y que Chandler se crea tan listo, cuando lo más sustancial de la novela es en realidad obvio y lo cotidiano resulta en la práctica absurdo. ¿Para qué complicar la trama si algunos diálogos y situaciones de transición no se sostienen?

Escribir de polis y ladrones cuando lo más cerca que se les tiene es cuando pasan a toda velocidad en coche, persiguiéndose al otro lado de la verja de la mansión, suele dar mal resultado. Chandler se queda lejísimos de Hammett.

jueves, 21 de junio de 2012

Joseph Conrad: El Duelo

Un eslabón entre Stendhal y Faulkner, entre 'Rojo y Negro' y no sé, puede que 'Sartoris'. Un pasote, todo Sebald está resumido en el primer párrafo: "Napoleón I, cuya carrera militar tuvo las características de un duelo militar contra toda Europa, desaprobaba los duelos entre los oficiales de su ejército. El gran emperador militar no era ningún espadachín y sentía poco respeto por la tradición". Y así, 115 páginas de disfrute. Cuando Ridley Scott hacía películas que molaban convirtió a Harvey Keitel en Feraud (¡!).

lunes, 18 de junio de 2012

Alan Sugar: What you see is what you get

Pues resulta interesante saber cómo hizo fortuna el cabrón y cómo se manejan las cosas a determinados niveles, aunque se calle cosas, aunque la implosión de su ego podría alimentar de energía al acelerador del CERN durante siete años, aunque todos los capítulos de The Apprentice sobren. De hecho, el libro gana bastante si se obvian los tres últimos , aunque he tenido que seguir hasta al final para asegurarme, no sea que.

viernes, 15 de junio de 2012

Michel Houellebecq: Las Partículas Elementales

No se me había atragantado tanto un libro desde "Plataforma", del mismo autor. Y no es que me repela la reivindicación del autismo, o la ética individualista y presuntamente radical, de sus personajes. El problema es que su existencialismo es idiota, afrancesada y estúpidamente posmoderno. Todo lo que sucede es tan absurdo y a la vez tan superficial, incluso en los pasajes trágicos, que me pueden la irritación, la desesperación y la sensación de estar perdiendo el tiempo. Y el epítome, la película acerca del formidable cambio para la raza humana que se produce cuando se logra evitar la degradación de las células, es una sandez. No aguanto a Houellebecq.

Peter Bagge: Todo el mundo es imbécil menos yo


No sé si el mundo entero es idiota, pero este cómic confirma que Bagge sí lo es: y no tanto por lo cerrado, conservador y genuinamente yanqui de sus planteamientos, sino porque es capaz de cierta agudeza al analizar la realidad, lo que demuestra que no tiene ninguna tara de origen, y de caer al mismo tiempo en los prejuicios y estereotipos más manidos. Eso sí, sigue siendo un autor de cómics, narrador y dibujante, GENIAL.

Mención especial a Migoya, la última persona del planeta a la que encargaría traducir algo. Que alguien le explique que 'drug' es 'medicina' en determinados contextos, que 'hot' es 'picante' y no sólo 'caliente', que 'sound trafic' no es 'tráfico del sonido', sino 'organizar el tráfico de forma eficiente'. Es paradójico y lamentable que en un cómic de un libertarian que supuestamente lucha contra los privilegios y que reclama un sistema meritocrático que asigne eficientemente los recursos, en contraposición al estatalismo, pongan al traductor por enchufe, porque es amiguito del autor, qué pena.

jueves, 14 de junio de 2012

Noticias falsas (II)

[La plantilla que he escogido para este blog recuerda a la de un periódico chungo que acaba de lanzarse en castellano y que no paga a sus colaboradores. Tanto pienso en el Huffington Post, que según me he levantado me ha dado por ponerme a escribir noticias falsas al estilo de El Mundo Today]



PJ Harvey es un holograma

Veinte años después de la publicación de su primer álbum, se ha descubierto que PJ Harvey no es sino uno de los mayores fraudes de la industria musical de las últimas décadas.


Contraportada del recopilatorio Jungle Queen de PJ Harvey

Según desvela la edición de este mes de New Musical Express, la imagen de PJ Harvey fue creada en tres dimensiones por la Súper Computadora a partir de fotografías de supervivientes de campos de concentración. De acuerdo con las declaraciones de un ex-empleado de la discográfica Island Records, los responsables de la compañía habrían decidido retocar la imagen que se proyectaba de la cantante, hecho que provocó cierta polémica en el año 2000, para que sus fans dejaran de lanzarle bocadillos de panceta durante las actuaciones.

Noticias falsas (I)

El Hombre de Flores iba en bicicleta

Las últimas excavaciones realizadas en la Isla de Flores, en Indonesia, han revelado que el Homo floresiensis conocía la rueda, así como la forma de fabricar vehículos con ella. En concreto, según investigadores de la Universidad de New England (Australia), los antiguos pobladores de la isla montaban en primitivas bicicletas dotadas de manillar y frenos, aunque no de pedales.

[Fotografía de un esqueleto de un Homo floresiensis subido al ESQUELETO, conformado por pequeños huesos que representan el cuadro, los radios y el manillar, de una bicicleta]

De acuerdo con el profesor Richard Roberts, que dirige un equipo de investigadores indonesios y australianos, los primitivos habitantes de la isla indonesia se desplazaban sobre elefantes enanos, utilizaban armas en miniatura y fabricaban útiles de cerámica que encajarían perfectamente en una casa de muñecas.

El Hombre de las Flores estaría emparentado, en términos anatómicos, con los pobladores de una comunidad que habitaba en Georgia hace dos millones de años. Se da la circunstancia de que los restos desenterrados cerca de Tiflis hace ochenta años fueron hallados por científicos soviéticos que buscaban demostrar, por encargo del entonces secretario general del PCUS, Iósif Stalin, que los habitantes de la pequeña república soviética descendían de una rama evolutiva diferente a la del Homo sapiens. Como resultado de los análisis llevados a cabo en la universidad australiana, se ha demostrado que los fósiles encontrados cerca de Tiflis son muy similares a los encontrados ahora en Indonesia. Sin embargo, a diferencia del Homo floresiensis, sus familiares centroasiáticos sólo serían capaces de desplazarse en patinete o sobre jabalíes silvestres.

miércoles, 13 de junio de 2012

Cormac McCarthy: Suttree

Leyendo Suttree uno se da cuenta de lo bueno que es Faulkner; sobre todo, el Faulkner de los Sartoris y de los Bundren, el que te engancha contando las vidas anodinas de personajes más anodinos aún.

En Suttree Cormac se parece o intenta parecerse a William, pero sus personajes son mucho menos interesantes, el desarrollo no sorprende y su prosa es farragosa. Párrafos del tamaño de una página que contienen el campo semántico de la pesca del siluro al completo. Todos los sinónimos existentes en castellano para sedal, anzuelo y carnaza. Como si Delibes tuviera un gemelo en Knoxville, Tennessee. Adjetivos que probablemente en inglés tienen una sonoridad genial abrigados en sus frases. Pero que en castellano tienden a quedar ridículos. Y una serie de pausas extrañas entre las frases, hilvanadas por puntos seguidos sin conjunciones, como las que estoy remedando ahora mismo, que terminan por ponerle a uno nervioso. No he llegado al ecuador de las 560 páginas del libro, y no lo voy a terminar.

Ayn Rand: El Manantial

Qué cosa tan mala: sobran más de 400-500 páginas, folletín de sobremesa, que no hacen sino dar vergüenza ajena. Lo mejor y más inteligente es con diferencia el final, donde Rand despliega su construcción teórica, que sin embargo no deja de ser un ejercicio bastante confuso de fundamentación de una propuesta ética y política escandalosamente limitada.

Hay muchas opciones mejores que esta petarda: cualquier liberal procapitalista lo pasaría mejor y sacaría más provecho leyendo a Ortega y Gasset, o a Kelsen, Schmitt, Keynes o Churchill, o a Margaret Thatcher, o a Fraga, no sé, a cualquier socialdemócrata, fachoso o nazi no estadounidense, a alguien que llame a las cosas por su nombre y no dé por culo con propaganda ramplona y pueril para tontos anglosajones. Luhman escribiendo del subsistema político, The Road to Serfdom, Rand, todo esto es como para que Schmitt resucite y saque un garrote con pincho y muela a palos a esos fantoches con pajarita en sus jodidas fiestas de loft neoyorquino, American Psycho como tendría que ser, al revés, con los yuppies desangrándose por más orificios de los que tiene un cuerpo humano en origen.

Si ya has pasado por todo eso, quizá Rand esté bien para comparar y para reirte un rato de la heroína de muchos libertarians. Por cierto, el personaje de Lois Cook está inspirado en la facciosa de Gertrude Stein. Rand siente la necesidad de ajustarle cuentas porque Stein no era tan posmo como ella, ni lesbiana o si lo era no lo quería reconocer, que por ahí hay cierta animosidad infundada que a lo mejor tiene su origen en una represión terrible, y porque además Ayn no comprendía nada de lo que Gertrude decía, mare meua dels desamparats.

martes, 12 de junio de 2012

Guillermo Orsi: Ciudad Santa

Qué digo de esto, si es una cosa indefinida entre Vázquez Figueroa y Galeano, no sé si es una mierdaca o está bien. Novela negra aparatosa y mentirosa, con detalles que se salvan y mucha trampa y artificio. Y con un estilo pesado y farragoso muy conosur, que hace que la gente no pase de las veinte primeras páginas, pero que tiene su gracia una vez que tragas. No sé.

Ralf König: Arquetipo


Si Crumb se marca una revisión literal del Génesis, König decide hacer una relectura cachonda y por fin verosímil de la historia de Noé. Noé no era un viejecito afable de barba blanca, sino un talibán cabronazo, alucinado y reprimido que deseaba a las prostitutas al tiempo que las anatematizaba, que despreciaba a su mujer y se mostraba de lo más doloso en su misión de salvar a todos los seres de la creación. ¡Eso ya tiene sentido!

Arquetipo es mucho mejor y más divertido que Prototipo, König le coge el pulso a las historias bíblicas. Si sigue así, no me importa que deje el costumbrismo gayer por una temporada :-)

Lawrence Durrell: Águilas Blancas sobre Servia

Ay. Cómo defrauda el hermano mayor de Gerald, el que aparecía como un poeta aventurero romántico en la trilogía de Corfú. Qué mal escribe y qué mal piensa, entre previsible y absurdo, guionista de pelis de Chuck Norris, al principio no sabes si hijoputa o tonto y va a ser que era lo segundo.

El progatonista es un espía inglés infiltrado en Yugoslavia que tiene como libro de cabecera Walden, normal porque Lawrence y su alter ego novelesco eran lo mismo que Thoreau, burgueses de mierda jugando a las casitas en el bosque y reivindicando su libertad individual que es lo más importante en el universo, que ya sabemos que los obreros, trabajadores y parias de la historia son unos mataos y unos harapientos que nacen para arar, parir y sacrificarse mientras ellos se dedican a pescar truchas. Mierda como Solzhenitsyn, Vargas Llosa o Kundera, Ayn Rand era por lo menos más marciana que vosotros, ella huele a naftalina y vosotros a putrefacción, asquerosos creídos prepotentes posmodernos :-P