viernes, 31 de agosto de 2012

Philip K. Dick: Ubik

PKD era un mal escritor: narrativamente resultaba farragoso y confuso, sus argumentos se sostenían malamente con pinzas, y sus diálogos eran de obra de teatro dirigida por un cura neocatecumenal en un centro penitenciario. Es cierto que las malísimas traducciones que sufrió pueden colaborar con la primera crítica, pero para el resto no necesitó la ayuda de editores cutres. PKD no escribía novelas, porque ni dominaba ni le interesaba dominar el medio. Lo único que quería era airear las paranoias que le obsesionaban, y por eso desgranaba sus historias como el que cuenta atropelladamente el argumento de una película: los actos y las conversaciones de los protagonistas dan muchas veces vergüenza, y sus personajes son tan planos, intercambiables y absurdos que me da por preguntarme si lo que hacía Dick no era existencialismo dadaísta. Pero como Kafka le queda muy lejos, en inteligencia, genialidad o recursos, no le voy a conceder el beneficio de la duda.

1 comentario: