viernes, 15 de junio de 2012

Michel Houellebecq: Las Partículas Elementales

No se me había atragantado tanto un libro desde "Plataforma", del mismo autor. Y no es que me repela la reivindicación del autismo, o la ética individualista y presuntamente radical, de sus personajes. El problema es que su existencialismo es idiota, afrancesada y estúpidamente posmoderno. Todo lo que sucede es tan absurdo y a la vez tan superficial, incluso en los pasajes trágicos, que me pueden la irritación, la desesperación y la sensación de estar perdiendo el tiempo. Y el epítome, la película acerca del formidable cambio para la raza humana que se produce cuando se logra evitar la degradación de las células, es una sandez. No aguanto a Houellebecq.

3 comentarios:

  1. He aquí una reseña existencial. Houllebecq ha conseguido que sientas la angustia existencial. Yo creo que es bastante meritorio. :P
    ¡Deja de leer a posmos si no te gustan! Jaja

    ResponderEliminar
  2. La mayor parte de la obra de Houllebecq es un torrao para universitarios atormentados y eternamente insatisfechos. Un producto de la época que vivimos. ¿Qué mérito tiene buscar algo escabroso y manosearlo hasta el hastío para que el lector se retuerza un pelín y se acuerde de que está vivo? Una dosis de sofisticado cinismo ensayado y luego al Sephora a comprar una nueva barra de labios. ¿Qué ostias le puede importar toda esa mierda a un proletario? Que le parta un rayo. Mejor, que sean dos.

    ResponderEliminar
  3. Sospecho que el perfil del lector de Houellebecq encaja con el currela de France Telécom que se suicida porque le hacen trabajar veinte horas al día. Michel no les enseña que cuando no te dejan escapatoria, tienes que llevarte a un cerdo por delante.

    ResponderEliminar