- Joann Sfar y Emmanuel Guibert: La Hija del Profesor
- Jacques Tardi: Juegos para Morir
- Sergio Colomino y Jordi Palomé: Sherlock Holmes y la Conspiración de Barcelona
La Hija del Profesor ha sido a lo mejor un pasatiempo de Sfar y Guibert, pero qué fina, bien resuelta y bien dibujada está la historia de la hija del egiptólogo que se enamora de una momia; y Tardi, ¡Tardi puede hacer lo que quiera! Porque demuestra que no depende de las novelas de Leo Mallet, que puede hacer maravillas con material propio o ajeno, porque podría estar dirigiendo películas, adaptando guiones o ganando mucho dinero haciendo fine arts y pintando cuadros de encargo. Porque se documenta o porque lo tiene todo en la cabeza, porque ves al tendero con su mandil azul y te viene el olor del ultramarinos, porque cuando los gambas se meten en el vertedero a buscar su tesoro tienes cuidado de no pincharte o arañarte tú con algo, que está todo lleno de cosas oxidadas que hacen rasguños que parece que se han metido en tu habitación.
Pero hay veces que lees algo que está muy bien hecho y te lo joden, te lo jode tu maldito coco que se pone a comparar y no deja de pensar en el tiempo que has perdido leyendo panfletos que van de la mediocridad a la basura. Porque a ver, ¿para qué me pongo yo con Chaykin, Chandler o Houellebecq, si sé desde las primeras páginas que voy a abominar? Sí, es lo que estáis pensando, es para ir de empollón gafotas acusica y poder afirmar que esos autores son una puta mierda, para escribir reseñas cagándome en ellos, para soltar mis Juicios Sentenciosos de Intelectualillo Pretencioso delante de los colegas y demostrar que sentido común no, pero que criterio tengo mucho. O por lo menos que es un criterio sólido y definido, que todavía está por ver que sea coherente o tenga algún valor.
Pero resumo: Sherlock Holmes y La Conspiración de Barcelona es un cómic malo, tanto a nivel narrativo como de dibujo, y también en cuanto al mensaje que trata de transmitir, qué apestoso es un socialdemócrata posibilista reformista que ha sido anarquista o es anarcófilo, uno que condena la lucha armada como desviación bolchevique y nos propone que pongamos la otra mejilla y el culo porque nuestros ideales no pueden prevalecer sobre la maldad intrínseca que subyace al asesinato. Ácratas paracristianos barojianos, antirevolucionarios y moralistas, rebeldes en su cabeza y en el salón y sumisos al poder (y sobre todo, al capital) en la fábrica y en la calle, no, gracias.
Por otro lado, la mayor parte de los autores consagrados de novela negra (con Chandler y Spillane a la cabeza), son unos memos sin chispa ni sabiduría ni curiosidad, y Tardi y Sfar son dios, y no entiendo aún muy bien cómo funciona esto de la novela negra, porque se mide a todos los autores por el mismo rasero, es lo mismo Hammett que Chandler vengayá, y pasa lo mismo con los franceses y la francofilia: cómo es que van de la indigencia intelectual y ética absolutas (Houellebecq, Bernard-Henri Lévy y el más afrancesadamente tonto de todos, Kundera) a la genialidad definitiva céliniana; cómo es posible que si todos los citados rezuman tantos ingredientes genuinamente franceses, pedantería-suficiencia-erudición-sobriedad-refinamiento, cómo es posible que unos resulten acojonantemente reveladores y otros sean unos cínicos, mentirosos y burdos mistificadores de la realidad. Cómo es que si la cultura francesa sabe tanto, porque SABE, tolera a esos payasos carcinógenos. ¡Quimioterapia para la cultura francesa! ¡Tardi y Sfar en todas las escuelas de Europa! ¡Y Franquin, Émile Bravo, Frank Le Gall y Peyo también!
Con todo el respeto del mundo y en mi humildísima opinion,considero que pecas de injusto con S.H y La conspiración...A mi parecer nos encontramos con una novela gráfica de un nivel más que aceptable,no te diré que me parece lo mejor que he leído en estos últimos años,porque te estaría mintiendo y por otro lado tampoco quiero que pienses que me llevo un porcentaje por defender esta obra...A mi me resulto muy amena,interesante y con unas ilustraciones que reflejan con esmero y cuidado cada uno de los lugares por los que transcurre la aventura...La idea me resultó tan novedosa como arriesgada,pero considero que supera y con nota ambos retos...Un abrazo.
ResponderEliminarSospecho que a Colomino y Palomé les ha pasado lo mismo que a Garci: que leyeron la edición anotada de las obras completas de Sherlock Holmes cuando las publicó Akal en castellano el año pasado; que se fliparon con las notas de Klinger, que da pábulo a todo tipo de hipótesis absurdas, que comenta todas las teorías imaginadas por los nerds sherlockianos del planeta (Holmes era samurai, extraterrestre o jedi, Moriarty era vampiro, amante gay despechado de Sherlock o el hombre lobo), y a partir de ahí, ¡¡barra libre!!.
ResponderEliminarY todo a remolque de las "revisitaciones" de la Liga de los Caballeros, de las pelis del Guy Ritchie, de la serie de Moffat. Parece una competición por ver quién saca el producto más ampuloso y recargado, pero sin dejar de ser convencional y rutinario: porque así los veo a todos, aburridos, típicos, sin un ápice de heterodoxia. No entiendo dónde ves el riesgo en trasladar a Sherlock Holmes a Barcelona; lo más radical que se les ocurre a Colomino y Palomé es lo del submarino, que encima es un homenaje *reconocido* al único Sherlock Holmes realmente innovador, el de Miyazaki de los ochenta. Si a eso le unes la moralina contrarrevolucionaria, haciendo pasar al personaje de Conan Doyle por un defensor de los anarquistas (esto sí que es arriesgado, fíjate xD) que al mismo tiempo se ve en la obligación sempiterna de preservar el orden establecido (entre otras cosas, ¡venía de evitar el asesinato del zar!), el resultado es jodidamente estomagante.
Eso en cuanto al argumento, que el dibujo... Hay viñetas horribles, y hay un estilo narrativo mainstream que, de nuevo, no se sale de la norma, todo es tan típico como el coloreado por ordenador que se estila ahora. Horroroso, es que no se me ocurre nada que salvar, lo siento :-(
Y para cerrar la comparación, qué curioso que coincidan en el tiempo el cómic de estos dos y la peli de Garci, cada uno con sus pegotazos: el croma cantoso de Holmes y Watson frente al Palacio de Cristal del Retiro es análogo a la Barcelona que pintan Colomino y Palomé: para salir corriendo.
Conozco y reconozco al tipejo que ha escrito estas reseñas.
ResponderEliminarCuando se habla de "lo francés" (en literatura, cine o cómic, que es lo que conozco) no se da por sentado que tenga que salir bien. Que esas cualidades que se le atribuyan a la sensibilidad afrancesada -que también están en otros autores que no son franceses, claro- casi les condena más que les ayuda. Porque mira que es difícil ser cursi, metafísico, irónico, listillo, erotómano, experimental y pedestre y que te quede como buscas sin que el lector te mande al carajo antes de las seis primeras páginas.
De todas formas, antes que meter en un saco a los franceses por su sensibilidad (que no es una, sino muchas) para ir amasando ese prejuicio, mejor hablar de que hay artistas franceses que son insufribles y otros que son una delicia. Lo mismo pasa con los autores de cualquier otro país, ¿no? No aporto mucho con este comentario, pero quería dejar mi opinión.
Esta es, ahora mismo, mi reseña favorita del blog. Me encanta porque escribes como eres. Y eso es la leche, amigo. ;) ¡Queremos más!